Antonio Ramos Oliveira: La influencia de un historiador olvidado –

Un drama histórico incomparable. España 1808-1939: Una historia contemporánea de España

He aquí un libro que fue algo más que “famoso”: fue influyente. Uno a uno, todos los jóvenes de peso intelectual de la generación que construiría la llamada “Transición”, lo recuerdan como un hito en su apertura hacia nuevos horizontes.

Como ha ocurrido en otros casos, lo importante fue el libro, no el autor. El extenso estudio acerca de Ramos Oliveira que abre nuestra edición, es la primera aportación seria sobre una figura que nos era, hasta el momento, prácticamente desconocida. Gracias a este análisis, hoy conocemos los perfiles ‒y más que los perfiles‒ del autor. Pero lo que fue importante e influyente, como señalamos, para toda una generación no fue el autor, sino su obra: este volumen sobre la historia contemporánea de España.

El libro se construye con la mentalidad que era común a los intelectuales del exilio. En el “interior” se centraba el esfuerzo en recuperar los valores y prestigios que habían hecho de España una potencia mundial en los siglos XVI y XVII; en ello consistía ‒se pensaba‒ la aportación que los españoles podíamos ofrecer a la humanidad. En el exilio, el esfuerzo se centraba en hacer de España una nación moderna y próspera, homogénea en preocupaciones y valores con el mundo que la rodeaba. En el “interior”, la historia se escribía “hacia atrás”; en el exilio, se escribía “hacia adelante”: se preguntaban los motivos que habían hecho de España una sociedad arcaica y desequilibrada y se arbitraban los caminos para resolverlo.

Jornaleros con porrón 5 eu2Es manifiesto que Ramos Oliveira debe mucho a dos libros previos al suyo y aparecidos ambos en Londres (lugar donde residió muchos años a partir de 1935): el de Salvador de Madariaga (1929) y el de Gerald Brenan (1943). Pero Ramos Oliveira va a responder a las preguntas y a proponer las soluciones con una fuerza expresiva realmente sobresaliente. No sobresaliente en el sentido de presentar un texto “bien escrito”, sino en el de venir dotado de una arrolladora capacidad de convicción: en España, tal y como estaban las cosas, sólo cabía un remedio; como no se quiso poner, aquello acabó en “un drama histórico incomparable”.

Pero el drama tenía solución; la España rota por la guerra civil tenía arreglo. Ramos Oliveira era socialista, pero entendía el socialismo como una fuerza regeneradora dentro del gran caudal del regeneracionismo español. Así escribe: «Francisco Giner de los Ríos, Pablo Iglesias y Joaquín Costa, cada uno con su significación propia, eran los forjadores de la nueva España». Y ¿cuál era la “significación propia” de Pablo Iglesias dentro de este conjunto de fuerzas? Colaborar con todas ellas en tanto mostraran sinceridad y ganas de “forjar la nueva España”. Pero, si quedara demostrada su apatía, el socialismo estaba en condiciones de aportar la “alternativa revolucionaria”. Dicha alternativa fracasó en 1934 y 1936 por la miopía de la burguesía democrática; era de esperar que lo ocurrido hubiera servido para abrirle los ojos.

Añade un comentario

Tu correo electrónico nunca será publicado. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*